Mi mirada sobre el desalojo del Barrio Papa Francisco
El 23 de agosto de 2014, el terreno ubicado en el cruce de las avenidas Cruz y Pola, en Villa Lugano, fue escenario de un operativo que marcó un antes y un después en la historia de los dilemas habitacionales de la Ciudad de Buenos Aires. Tras seis meses de ocupación desde febrero de aquel año, un gran despliegue de fuerzas de seguridad ejecutó la orden judicial de desalojo. Sin embargo, más allá de las cifras, las resoluciones oficiales o las crónicas de urgencia, la verdadera historia la vivimos en la mirada y en los gestos de las familias que vieron desmoronarse en pocas horas el único refugio que tenían.
Esa dimensión humana fue la que buscamos documentar desde el comienzo. En los meses previos, las visitas a la toma se repitieron varias veces junto a mis colegas y amigos Martín Di Maggio, Marcelo Ruiz y Patricio Murphy. El día del operativo, salimos los cuatro juntos en colectivo desde Boedo, donde vivía Martín, hacia Lugano. Al llegar, nos encontramos con un fuerte cerco policial que acordonaba la zona a varias cuadras a la redonda y mantenía a toda la prensa afuera. Sin embargo, no íbamos a ciegas, Martín tenía un contacto clave dentro de la Villa 20. En este tipo de coberturas no se puede ingresar sin alguien que te guíe; el riesgo de perderse entre los pasillos o sufrir el robo de equipos fotográficos tan costosos es enorme. Por eso, tras rodear el perímetro policial, Martín llamó a su conocido, quien se acercó a buscarnos para hacernos pasar y orientarnos a través de los estrechos pasillos del barrio. Así, gracias a ese acompañamiento y a las indicaciones de los propios vecinos, logramos romper el aislamiento para estar allí donde los hechos sucedían.

Ya adentro, el calor atípico de aquel sábado se sumó a la tensión del operativo. Durante más de dos horas atestiguamos escenas desgarradoras antes de que la maquinaria avanzara por completo. Con el barrio ya sitiado, muchas familias, armadas con palancas, se unían en un esfuerzo solidario y desesperado por desarmar minuciosamente sus propias casillas, con la intención de recuperar las maderas sin romperlas. Sin embargo, el despliegue posterior desató un escenario devastador cuando entraron las topadoras y motoniveladoras a pasar literalmente por encima de lo que quedaba en pie. Las máquinas levantaban las casillas enteras por el aire, mientras otros restos de madera terminaban ardiendo en el fuego directo para acelerar la limpieza del terreno, dejando llamas y humo sobre la tierra desmantelada.

Ese suelo destruido reflejaba sin matices la urgencia de quienes no tenían otra alternativa habitacional. El Barrio Papa Francisco no era una ocupación impuesta por capricho, sino la respuesta extrema de familias trabajadoras ubicadas en el eslabón más vulnerable de la sociedad. Sobre un terreno de tierra que con la menor llovizna se transformaba en un barrial intransitable, se levantaban construcciones hechas con retazos de chapa, maderas recauchutadas y cartón. Pese a esa fragilidad estructural, en el lugar latía una comunidad viva. Algunos vecinos habían invertido sus escasos ahorros en levantar contrapisos de apenas diez metros cuadrados para aislar a sus hijos de la humedad. Otros organizaban comedores comunitarios para garantizar una copa de leche, mientras pequeños comercios intentaban dar sustento diario a la zona. Recuerdo con especial impacto ver a los chicos jugando a la pelota a metros de efectivos fuertemente armados, exponiendo con crudeza lo que significaba crecer en medio de un operativo militarizado.

La desolación se volvió definitiva al día siguiente, cuando regresé junto a María Pirsch. La temperatura había bajado y la jornada se presentó nublada y dominada por la lluvia, que le dio a la escena un tono sombrío y casi post apocalíptico. Con solo unos pocos efectivos policiales custodiando a modo de centinelas, la llovizna no alcanzaba a apagar las últimas brasas que aún humeaban sobre las ruinas.
En medio de ese paisaje tétrico, vimos a habitantes que regresaban silenciosamente para hurgar entre los restos carbonizados en busca de algún objeto personal que hubiera sobrevivido, mientras otras personas ingresaban con carretillas para rescatar ladrillos intactos. Mirar este hecho a través del tiempo —y desde la perspectiva que hoy me da la paternidad— resignifica cada fotografía que tomé aquella jornada. Esta galería busca ser un testimonio de la dignidad con la que se afrontó el desalojo, y un homenaje necesario a la memoria de un territorio golpeado por la desigualdad.
11 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
11 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
11 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
11 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
11 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
11 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
11 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
11 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
11 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
11 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
11 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
11 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
11 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
11 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
11 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
11 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
11 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
11 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
11 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
11 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
20 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
20 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
20 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
20 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
20 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
20 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
20 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
20 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
20 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
20 de marzo 2014 . Meses previos al desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
23 de agosto . Día del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo
24 de agosto . Día después del desalojo